El Pan de Vida

Señor Jesús, Tú eres el Pan de Vida
que alimenta a tu pueblo con tu propio amor.

Cuando mi espíritu se sienta fatigado, acércame a la Eucaristía
y recuérdame que nunca abandonas a quienes te buscan.

Enséñame a tener más hambre de santidad
que de éxito en el mundo, y a reconocer tu presencia
entre los pobres y los olvidados.

Alimenta mi alma para que, por medio del amor,
también yo pueda convertirme en alimento para los demás.


Amén.